
De los páramos de Nariño a Viena: el modelo comunitario de Impulso Verde que inspira al mundo

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Viena, Austria – Febrero de 2026.
La Fundación Impulso Verde, organización colombiana dedicada a la restauración del bosque altoandino y a la gestión comunitaria del agua, participó en el Climate Adaptation and Industrial Resilience Forum 2026, un espacio internacional que reúne a gobiernos, sector privado, fondos climáticos, academia y organizaciones de la sociedad civil para acelerar la adaptación climática y fortalecer la resiliencia de los territorios.
El encuentro, realizado el 18 y 19 de febrero de 2026 en el Vienna International Centre, se consolidó como una de las primeras plataformas globales posteriores a la COP30 para traducir compromisos climáticos en acciones concretas. En su eje Inclusive and Locally Led Climate Adaptation, la United Nations Industrial Development Organization destacó el papel de organizaciones comunitarias y de base como Impulso Verde, que integran liderazgo local, protección de ecosistemas e innovación social.

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Un modelo colombiano de adaptación climática local presentado en Viena
Durante su intervención, Impulso Verde compartió la experiencia que desarrolla desde 2016 con comunidades indígenas Pastos y asociaciones campesinas en el sur de Nariño (Colombia), enfocada en responder a uno de los mayores desafíos del país: la creciente escasez de agua.
En municipios como Ipiales, ciudad de más de 120.000 habitantes, cerca de un tercio de la población permaneció durante seis meses sin acceso continuo a agua potable, dependiendo de carrotanques para el consumo básico. Esta situación evidenció la urgencia de proteger los páramos, ecosistemas de alta montaña que abastecen cerca del 60 % del agua potable en Colombia.
La organización presentó cómo la restauración de bosques altoandinos en las zonas de recarga hídrica —ubicadas justo debajo del páramo— se ha convertido en una estrategia de adaptación comunitaria que integra:
- restauración ecológica,
- fortalecimiento de viveros comunitarios,
- liderazgo de mujeres rurales,
- sistemas silvopastoriles regenerativos,
- educación ambiental, y
- monitoreo comunitario de impactos a largo plazo.

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Reconocimiento internacional: proyecto ganador del GEF junto a HUMY
En el marco del Foro, Impulso Verde y su aliada francesa HUMY presentaron los avances del proyecto con el que fueron seleccionados como ganadores del Global Environment Facility Inclusive Challenge Program, entre 597 iniciativas de todo el mundo. El reconocimiento fue anunciado durante la séptima Asamblea del Global Environment Facility en Vancouver.
Con este apoyo, la alianza implementa un programa de restauración comunitaria en los páramos Paja Blanca y Azufral, ecosistemas estratégicos para la regulación hídrica, hoy amenazados por la expansión agrícola y los efectos del cambio climático.
Principales impactos del proyecto:
- El 70 % de las personas que integran la red de viveros comunitarios son mujeres, quienes han encontrado en estos espacios oportunidades de liderazgo, ingresos y autonomía.
- Más de 270 hectáreas de sistemas silvopastoriles implementadas con pequeños productores lecheros.
- 1,5 millones de árboles nativos sembrados.
- Impulso a iniciativas verdes comunitarias, como apicultura y cosmética natural.
- 10.000 niñas, niños y jóvenes sensibilizados sobre biodiversidad y cuidado del agua.
Uno de los hitos más relevantes fue alcanzado por la asociación indígena Sinchimaki, que se convirtió en la primera comunidad indígena de Colombia en obtener el registro sanitario del INVIMA para la producción de cosméticos naturales, tras un proceso de seis años acompañado por Impulso Verde y financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo y el GEF.

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De iniciativas locales a liderazgo internacional
Uno de los mayores logros del proceso ha sido la consolidación de la Red de Viveros Comunitarios Impulso Verde, que hoy colabora con autoridades municipales, departamentales y nacionales, así como con agencias internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Estos viveros surgieron como pequeñas iniciativas familiares y voluntarias, que producían árboles nativos sin generar ingresos.
Lo que comenzó como un esfuerzo comunitario percibido como “sin valor comercial” se ha transformado en un modelo reconocido a nivel internacional: viveros que producen plantas nativas, restauran ecosistemas, promueven educación ambiental, realizan monitoreo participativo y fortalecen el tejido social del territorio.
El empoderamiento local, la permanencia en el territorio, el conocimiento ancestral y la participación directa de las comunidades son hoy reconocidos por la United Nations Industrial Development Organization y el Global Environment Facility como pilares para una adaptación climática verdaderamente sostenible.
Comunicaciones Fundación Impulso Verde
Fundación Impulso Verde Kuaspue
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