
Sembrar Esperanza: cuando una comunidad se une para volver a levantar su casa

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10 de agosto de 2026, 7:34 a.m. La tierra tembló con una fuerza que se sintió en buena parte del occidente colombiano. Un sismo de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, mantuvo en movimiento el suelo entre 90 y 120 segundos y llegó hasta las montañas y zonas rurales del Valle del Cauca.
En La María, parte alta de Golondrinas (Cali), y en San Juan, Yotoco, ese minuto y medio bastó para dejar viviendas en el suelo y cambiar, de golpe, la cotidianidad de decenas de familias.
Pero esta historia no comenzó ese día.
Desde hace más de dos años, Impulso Verde acompaña a estas comunidades en la construcción de otra relación con su territorio: viveros comunitarios, educación ambiental, proyectos productivos que cuidan los ecosistemas en lugar de agotarlos. Por eso, cuando sus propias casas resultaron afectadas, la emergencia no encontró comunidades pasivas esperando ayuda, sino personas que ya sabían organizarse.

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La María: 19 familias, un mismo problema estructural
En La María, el diagnóstico técnico levantado en las semanas posteriores al sismo es contundente: 19 familias, 72 personas, con viviendas colapsadas total o parcialmente. Son familias que, aunque ocupan el terreno de hecho, están formalmente integradas a la red de servicios públicos (pagan energía y agua reguladas) y un grupo de ellos, llevan años sosteniendo el vivero comunitario de especies nativas junto a la Fundación Impulso Verde.
El problema de fondo tiene nombre técnico: las casas eran de bahareque tradicional y mampostería empírica, con cimentaciones hechas de piedras o maderas enterradas directamente, sin viga de amarre ni conexión real entre cimiento, muro y cubierta. Es un sistema que, ante un sismo de esta magnitud, no avisa antes de colapsar. Reconstruir con los mismos métodos garantizaría un futuro colapso.
La respuesta técnica que se está gestionando —de la mano de Impulso Verde y de Álvarez Hurtado Ingeniería— es una reestructuración completa bajo el Capítulo E.7 de la norma sismorresistente NSR-98: cimentación en concreto reforzado, entramados de guadua madura (4 a 5 años, inmunizada contra plagas), conectores y pernos de anclaje de acero, y un recubrimiento de esterilla de guadua con mortero de cemento que no sobrecargue la estructura. No es una reparación cosmética: es cambiarle a cada casa su forma de resistir.
Mientras esa solución técnica avanza, las familias ya están haciendo su parte: han retirado manualmente los escombros y los muros en riesgo, resguardándose en las estructuras que sí resistieron.

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San Juan, Yotoco: cuando la escuela también tiembla
A pocos kilómetros, en San Juan, Yotoco, el terremoto tocó a familias vinculadas a la Institución Educativa San Juan, donde más de 350 niños, niñas y jóvenes participan en procesos de educación ambiental y en un proyecto de café de especialidad.
El diagnóstico técnico realizado en la vereda San Juan, el Dopo y sectores vecinos —14 edificaciones inspeccionadas bajo metodología IDIGER/AIS— confirma la magnitud del daño en la zona: 12 de las 14 construcciones sufrieron colapso parcial o total, y 8 de las 12 evaluadas quedaron en riesgo crítico (no habitables o en peligro de colapso). El 100% de los predios con dato reportado presenta grietas generalizadas en el terreno circundante, señal de un problema de ladera que compromete a todo el sector, no solo a una vivienda aislada. En total, 229 personas resultaron afectadas incluyendo el colegio.
Uno de los casos documentados en ese diagnóstico es el de la familia Hernández, en San Juan: su casa, construida en ladrillo por una mitad y en bahareque por la otra, tuvo colapso total en el tramo más vulnerable —el de bahareque—, mientras un niño de 10 años y su abuela de 76 seguían viviendo allí. Es, en cifras y en nombres propios, la misma historia que se repite en la vereda: familias que perdieron su casa por un sistema constructivo que ya no basta frente a un sismo de esta escala.

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Seis familias, un mismo llamado
Semanas después del sismo, la emergencia dejó de ser noticia. Pero las necesidades no se fueron con los titulares. Las familias siguen sin un lugar seguro donde vivir, y reconstruir una vivienda —hacerlo bien, con normas sismorresistentes— no termina cuando pasa la emergencia.
Por eso seguimos impulsando nuestra campaña solidaria Sembrar Esperanza.
Desde Impulso Verde queremos acompañar a seis familias —tres en San Juan, Yotoco, y tres en La María, Golondrinas— en la reconstrucción de sus hogares, con la meta de recaudar $90 mil dólares para materiales de construcción, herramientas, kit de hogar y apoyo técnico.
No queremos contar esta historia solo desde lo que falta. Queremos contarla también desde lo que estas familias ya están haciendo: sostener viveros comunitarios, educar a sus hijos para cuidar el territorio, organizarse entre vecinos para levantar escombros antes de que llegara cualquier ayuda externa. Reconstruir, aquí, no es solo levantar una pared: es que comunidades sigan teniendo una esperanza.
Cómo sumarse
La solidaridad también reconstruye, y ahora necesita sostenerse en el tiempo.
Puedes donar hoy mismo a través de:



Cada aporte se convierte en materiales concretos: cemento, guadua inmunizada, acero de refuerzo, tejas, para que estas seis familias vuelvan a tener una casa.
Porque una vivienda puede reconstruirse. Y cuando una comunidad se une, también puede reconstruir la esperanza.
¿Quiénes somos Impulso Verde?
Impulso Verde es una organización sin ánimo de lucro colombo-francesa con 10 años de trabajo en Colombia, principalmente en los departamentos de Nariño y Valle del Cauca. En este tiempo ha sembrado 1,5 millones de árboles junto a una red de 200 familias vinculadas a viveros comunitarios, de las cuales el 70% son mujeres. A través del programa de educación ambiental Mi Amiga la Naturaleza, ha sensibilizado a más de 10.000 niños, niñas y jóvenes sobre el cuidado de su territorio. Es un equipo multidisciplinario y multicultural que ha sido reconocido, a nivel nacional e internacional, por su trabajo de conservación y trabajo comunitario.
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