
¿Cómo una carrera escolar impulsa la biodiversidad local?

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Una carrera escolar puede durar apenas unos minutos. Sus efectos, en cambio, pueden permanecer durante años.
Eso fue lo que ocurrió con la Carrera por la Biodiversidad, una iniciativa realizada el pasado 8 de mayo por el Liceo Francés Paul Valéry, en alianza con la Fundación Impulso Verde Kuaspue, donde más de 200 estudiantes de los grados CM2 a 4ème transformaron cada vuelta recorrida en recursos para impulsar proyectos de conservación y educación ambiental en el Valle del Cauca.
La jornada reunió a estudiantes, familias y padrinos alrededor de un mismo propósito: demostrar que la educación ambiental también se construye desde la acción y que pequeñas decisiones colectivas pueden generar impactos concretos en los territorios.

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Aprender haciendo
El compromiso de los estudiantes fue reconocido el pasado 25 de junio con una experiencia inmersiva sobre la biodiversidad colombiana, en la que 47 participantes recorrieron las seis regiones naturales del país a través de los sentidos.
La actividad permitió descubrir la riqueza biológica y cultural de Colombia mediante sabores, aromas, sonidos y texturas. Los estudiantes degustaron alimentos tradicionales como tungo de la Orinoquia, borojó y chontaduro del Pacífico, açaí de la Amazonía, patacona con ahogado de la región Andina y cocadas del Caribe. También exploraron semillas nativas, escucharon músicas tradicionales, identificaron aromas de frutos y conocieron la diversidad de fauna, flora y ecosistemas presentes en cada territorio.
Más que un premio, fue una experiencia para comprender que la biodiversidad también se conoce, se vive y se protege.
Otro premios entregados durante la carrera fueron productos elaborados por emprendimientos sostenibles, entre ellos miel de bosque altoandino, jabones naturales, suculentas con códigos QR interactivos, guías de aves urbanas y termos ilustrados con especies emblemáticas de Colombia.
Cada uno de estos elementos buscó fortalecer el vínculo entre las nuevas generaciones y la naturaleza, promoviendo hábitos de consumo más conscientes.

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Tres acciones que ya están generando impacto
Los recursos recaudados durante la Carrera por la Biodiversidad ya comenzaron a convertirse en resultados concretos para la conservación.
· Restauración ecológica en Yotoco
El pasado 23 de junio se desarrolló una jornada de restauración ecológica en alianza con la Institución Educativa San Juan Bosco, donde fueron sembrados 170 árboles entre guamos, chachafrutos y cedros, contribuyendo a la recuperación de ecosistemas estratégicos del municipio.
· Fortalecimiento de la meliponicultura comunitaria
El próximo 2 de julio se fortalecerá un proceso comunitario de meliponicultura en el corregimiento de Montañitas, en La Cumbre, mediante la entrega de doce cajas para abejas nativas sin aguijón, herramientas e insumos que fortalecerán las capacidades locales para la conservación y el manejo sostenible de estos polinizadores.
· Un meliponario dentro del colegio
Uno de los principales legados de esta iniciativa será la creación de un meliponario en el Liceo Francés Paul Valéry.
Este nuevo espacio funcionará como un aula viva para estudiantes y docentes, donde podrán conocer el papel fundamental de las abejas nativas en la polinización, la producción de alimentos y el equilibrio de los ecosistemas.
La primera fase contempla la instalación de hasta diez colonias de meliponas, la siembra de más de cincuenta plantas melíferas y la implementación de señalización educativa que facilitará los procesos de aprendizaje y sensibilización ambiental.

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Cuando la educación trasciende el aula
La biodiversidad sostiene la vida. Regula el clima, protege las fuentes de agua, mantiene la fertilidad de los suelos y hace posible la producción de alimentos. Sin embargo, su conservación depende cada vez más del compromiso de toda la sociedad.
La Carrera por la Biodiversidad demuestra que la educación ambiental puede convertirse en una herramienta para movilizar personas, fortalecer el sentido de corresponsabilidad y generar beneficios tangibles para los territorios.
Cada paso recorrido por los estudiantes se transformó en árboles sembrados, procesos comunitarios fortalecidos y nuevos espacios para aprender sobre la naturaleza.
Porque cuando una comunidad se une alrededor de un propósito común, la conservación deja de ser una idea y se convierte en acciones reales que construyen un futuro más sostenible.

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Comunicaciones Impulso Verde






