
Impulso Verde lleva el modelo comunitario de restauración de cuencas a la Conferencia Regional de la ONUDI en Montevideo
Cali, Colombia — 23 de septiembre de 2026
La ONUDI y el Gobierno de Uruguay reconocen la participación de Impulso Verde en el encuentro que lanzó el Programa Regional de la ONUDI para América Latina y el Caribe 2026-2030, en el mismo año en que el Foro Económico Mundial declaró 2026 como «el año del agua».
La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay invitaron a Antoine Gérigné, presidente y fundador de la ONG colombo-francesa de la Fundación Impulso Verde Kuaspue, a participar como panelista en la sesión “Innovación para industrias resilientes”, realizada el 15 y 16 de julio de 2026 en Montevideo, en el marco de la Conferencia Regional de la ONUDI para América Latina y el Caribe.
El encuentro reunió a cerca de 150 delegados y 15 ministros y viceministros de la región, y marcó el lanzamiento del Programa Regional de la ONUDI para América Latina y el Caribe 2026-2030, junto con un plan de cooperación que contempla cerca de 120 proyectos en áreas como política industrial, descarbonización, economía circular e inteligencia artificial.
Un mensaje sobre el agua, respaldado por Naciones Unidas
Durante su intervención, Gérigné destacó la importancia del acceso al agua en cantidad y calidad como un factor de competitividad para la industria, así como el papel de la restauración de cuencas hidrográficas como una inversión estratégica en infraestructura verde, capaz de contribuir a la reducción de riesgos climáticos y al fortalecimiento de las cadenas de valor.
Estos planteamientos fueron destacados posteriormente por Gerd Müller, director general de la ONUDI, y Fernanda Cardona Fernández, ministra de Industria, Energía y Minería de Uruguay, en una carta de agradecimiento por su participación en la conferencia.
Müller destacó además el papel estratégico de América Latina y el Caribe en el contexto global. La región reúne a cerca de 670 millones de habitantes y concentra alrededor del 30 % de las reservas mundiales de agua dulce, condiciones que la convierten en un territorio relevante para el desarrollo industrial y económico de las próximas décadas.
Un video con los principales momentos de la ponencia de Antoine Gérigné, presentada en Montevideo, puede consultarse en LinkedIn.
La participación en Montevideo se suma a otros dos espacios internacionales donde Impulso Verde llevó, en 2026, la voz de las comunidades rurales de Nariño: el Foro de la ONUDI sobre Adaptación Climática y Resiliencia Industrial (febrero, Viena) y la Asamblea del GEF (junio). Los tres son diálogos temáticos del Programa Inclusivo de la Asamblea del GEF («Inclusive GEF Assembly Challenge Programme»), una iniciativa global que acompaña a 23 organizaciones de base comunitaria — entre ellas, la de Impulso Verde — para fortalecer su capacidad institucional y su incidencia en foros de alto nivel.
2026, el año del agua: una tendencia que Impulso Verde anticipó
El reconocimiento a Impulso Verde llega en un momento en que la comunidad internacional coloca la gestión del agua y la restauración de ecosistemas en el centro de la agenda económica:
- El Foro Económico Mundial declaró 2026 como el “Año del Agua” y convirtió su reunión anual en Davos en “Blue Davos”, destacando el papel estratégico del agua para la estabilidad económica, la seguridad alimentaria y la resiliencia climática. El Foro advierte que, para 2050, el 31 % del PIB mundial estará expuesto a un alto estrés hídrico y estima que se requieren cerca de US$7 billones en infraestructura global, incluida la infraestructura hídrica, para avanzar hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, según datos citados por el Foro a partir del Banco Mundial, apenas entre el 2 % y el 3 % de la inversión mundial en agua proviene del sector privado
- El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estima que en 2023 fluyeron alrededor de US$7,3 billones hacia actividades que generan impactos negativos sobre la naturaleza, frente a apenas US$220.000 millones destinados a soluciones basadas en la naturaleza. El informe State of Finance for Nature 2026 señala que por cada dólar invertido en proteger la naturaleza se destinan aproximadamente US$30 a actividades que la degradan, y plantea la necesidad de reorientar los flujos financieros hacia soluciones que contribuyan a la resiliencia de los ecosistemas y de las comunidades.
- En la novena reposición del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF-9), correspondiente al período 2026-2030, los países comprometieron US$3.900 millones para financiar acciones ambientales en países en desarrollo. El nuevo ciclo establece, entre otras prioridades, una meta aspiracional de programar el 25 % de los recursos para movilizar capital privado mediante mecanismos de financiamiento combinado (blended finance) y una meta del 20 % para apoyar acciones de pueblos indígenas y comunidades locales. Además, contempla una iniciativa específica de US$100 millones para fortalecer la conservación liderada por estos pueblos y comunidades y su participación en la implementación de proyectos.
El mensaje de fondo coincide con el que Impulso Verde ha defendido desde el 2016 en los departamentos del Valle del Cauca y Nariño en Colombia: la restauración de cuencas y páramos no es solo conservación, es infraestructura productiva que reduce riesgos y sostiene la competitividad industrial y agrícola de los territorios.
Colombia: entre la riqueza hídrica y la urgencia de actuar
Colombia concentra la paradoja que resume esta agenda global: es uno de los países más ricos en agua del planeta y, al mismo tiempo, uno de los más expuestos a perderla.
- Colombia posee la segunda mayor reserva de agua dulce de América Latina (2.145 km³ de escorrentía superficial al año) y alberga cerca del 50% de los páramos del mundo, ecosistemas que abastecen aproximadamente el 70% de la población del país.
- La deforestación continúa ejerciendo presión sobre estos ecosistemas. En 2025 Colombia registró 119.483 hectáreas deforestadas, un aumento del 5,2 % frente a 2024. La Amazonía concentró 77.805 hectáreas y los departamentos con mayores registros fueron Caquetá (30.414 ha), Meta (22.554 ha) y Guaviare (15.941 ha). Entre las principales causas identificadas por el IDEAM se encuentran la praderización asociada al acaparamiento de tierras, las prácticas no sostenibles de ganadería extensiva y la infraestructura de transporte no planificada.
- Más del 40% de las fuentes hídricas monitoreadas presentan algún grado de contaminación, y territorios como La Guajira enfrentan crisis de acceso pese a la abundancia relativa del país — lo que ha llevado a organizaciones a advertir que Colombia puede tener abundancia de agua y, aun así, enfrentar una crisis si continúa la destrucción de ecosistemas.
- En el 2026, el Ministerio de Ambiente ha planteado la Agenda ABC —Agua, Biodiversidad y Comunidades— como uno de los ejes de su política ambiental. La agenda prioriza la protección y gestión del agua, la conservación de la biodiversidad, la lucha contra la deforestación y la minería ilegal, el impulso de la bioeconomía, el fortalecimiento de la gobernanza territorial y la adaptación frente al cambio climático. Este enfoque se articula con instrumentos que Colombia ya viene desarrollando para movilizar recursos hacia la conservación y restauración, entre ellos los bancos de hábitat y los beneficios tributarios para inversiones en control, conservación y mejoramiento ambiental. Los bancos de hábitat permiten canalizar recursos públicos y privados hacia acciones de preservación, restauración y uso sostenible de los ecosistemas, mientras que determinados tipos de inversión ambiental pueden acceder a beneficios tributarios.
El modelo Impulso Verde: comunidad primero, resultados medibles
Desde hace una década, Impulso Verde trabaja en el departamento del suroccidente colombiano junto a campesinas e indígenas del pueblo Pasto para restaurar bosques altoandinos y páramos mediante un modelo de reforestación liderada por la comunidad. Desde 2024, una parte del proyecto de reforestación comunitaria se ejecuta en alianza con la organización francesa HUMY y cuenta con financiamiento del GEF a través del Programa Inclusivo de la Asamblea del GEF, implementado con el acompañamiento de la ONUDI.
Resultados del proyecto:

Este modelo demuestra, a escala de territorio, lo que hoy las instituciones piden replicar a gran escala: restaurar cuencas y páramos genera infraestructura productiva, ingresos a través de negocios verdes y posiciona a las comunidades — en especial a las mujeres — como gestoras del territorio, no solo como beneficiarias de un proyecto.



Llamado a la acción: alianzas para invertir en infraestructura verde
Impulso Verde hace un llamado a los sectores público y privado, los fondos de inversión y la cooperación internacional para avanzar hacia modelos de financiación que permitan llevar más capital a la conservación, restauración y gestión sostenible de los territorios.
Para ello, proponemos:
- Financiación combinada (blended finance): articular recursos públicos, privados y de cooperación para reducir riesgos y movilizar capital hacia proyectos ambientales con resultados verificables, fortaleciendo especialmente la capacidad de organizaciones comunitarias para estructurar y gestionar este tipo de inversiones.
- Aprovechamiento de instrumentos existentes: fortalecer el acceso de proyectos de conservación y restauración a mecanismos como los Pagos por Servicios Ambientales, los beneficios tributarios por inversiones ambientales, las Obras por Impuestos y los Bancos de Hábitat, de acuerdo con las condiciones y alcances establecidos para cada instrumento.
- Alianzas para escalar experiencias territoriales: conectar la cooperación internacional, el sector privado y las organizaciones locales para adaptar y ampliar experiencias desarrolladas en Nariño hacia otras zonas de páramo y alta montaña que enfrentan desafíos similares de seguridad hídrica, restauración y adaptación al cambio climático.
El reto no es únicamente movilizar más recursos, sino convertirlos en proyectos territoriales viables, medibles y con capacidad de generar no solamente beneficios ambientales sino económicos y sociales de largo plazo.
La restauración de cuencas no compite con la industria: la sostiene.
«En Montevideo confirmamos algo que en Nariño sabemos desde hace 10 años: cuidar el páramo es una decisión económica, no solo ambiental. Necesitamos que empresas, gobiernos y la cooperación internacional inviertan en las comunidades que ya están restaurando el territorio, en lugar de empezar de cero.» — Antoine Gérigné, presidente y fundador de Impulso Verde







